Concurso de Cuentos de La Virgen de la Paz

06.02.2017

El pasado 24 de enero celebramos la festividad de La Virgen de la Paz, patrona de Alcobendas.

 

Como parte de las actividades que desarrollamos en el colegio para ayudar a nuestros alumnos a conocer mejor esta advocación tan querida y fomentar su devoción, organizamos un concurso de cuentos en secundaria que tuviera como elemento central a nuestra patrona.

 

Las ganadoras fueron Elena Rivas de 2º y Marlena Casajuana de 3º. A continuación podemos leer los cuentos que fueron premiados por el jurado.

 

 

 

 

Elena Rivas

 

Esta historia comienza con una gran fiesta: una boda. Un pastor y una pastora se iban a casar. Habían invitado a toda la aldea de Fuentidueña. Todo el mundo estaba muy contento porque hace años que no había este tipo de fiesta en la aldea. Fue una ceremonia muy bonita y entre toda la aldea le regalaron a los novios nuevas ovejas y terneros.


Al cabo de tres años, dejaron la ganadería al descubrir que ella estaba embarazada. Fue un embarazo muy difícil y al no trabajar apenas les quedaba dinero. Después de un arriesgado parto nació una niña preciosa, pero con un defecto: era manca. Cuando cumplió 11 años, debido a la necesidad de recursos, empezó a encargarse ella del ganado para ayudar a sus padres.


Un día cuando se levantó, escuchó a sus padres hablar sobre que ya no tenían nada que hacer y no solo les faltaba dinero, sino que ya no tenían ni pan para cada día. La niña no se lo podía creer, se sentía culpable al pensar que la había provocado ella. Estuvo todo el día trabajando sin parar, pero con su problema tampoco avanzaba mucho. Un día perdió los ánimos y se rindió. Fue al campo un rato a desahogarse y empezó a ver una luz que descendía del cielo. No sabía que era, se acercó y vio con claridad la imagen de... ¡la Virgen!


- Lanza una piedra- dijo la Virgen.
Esta se lo repitió hasta que la lanzó con la mano mala.
- Y ahora ayuda a tu madre a recoger el pan del arcón que está lleno.
La niña fue por todo el pueblo gritando el milagro de su mano y cuando llegó a casa, ¡el arcón estaba hasta arriba! Se llenó de alegría.


Y desde ese día se celebra la Virgen de la Paz el 24 enero en todo Alcobendas. Se celebra el 24 porque 24 panes eran los que habían encontrado en el arcón.

 

 

Marlena Casajuana

 

Era domingo, un día cualquiera. Como siempre, tocaba ir a casa de la abuela a merendar. Cada vez que iba, ella me tenía preparada una historia o un cuento para contarme, hasta hay veces que nos pasábamos la tarde hablando y comentando sus emocionantes anécdotas... Pero... hoy no, no era una historia o un cuento cualquiera. Mi abuela siempre me ha considerado más madura que los niños y niñas de mi edad. Con el paso del tiempo, sus anécdotas ya no eran lo suficientemente sencillas como para que alguien pequeño pudiese escucharlas y dormirse como si nada hubiera pasado.
Así que fuimos a la sala de estar y con su dulce voz comenzó a relatarme lo siguiente:
- Bueno señorita, seguramente esto que voy a contarte no será parecido a nada que vayas escuchar durante el resto de tu vida; hace años, una niña y su humilde familia vivían en un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad, donde apenas corría el agua o había luz.

 

Se alimentaban de lo que él padre conseguía durante todo el día trabajando en la ciudad y muchas noches pasan frío. Un día la niña pensó que era el momento para que ella también hiciese algo, algo para ayudar a sus padres, por lo menos para conseguir el pan de cada día pero... Había un problema, ella era manca y, por serlo, muchas personas la rechazaban por ello. Así que fue una iglesia que siempre estaba abierta y en la que siempre ella recurría para pedir ayuda a la Virgen.

 

De pronto, al salir de la iglesia, al cabo de diez minutos, mientras estaba observando como revoloteaban las mariposas y las grandes montañas que se veían a lo lejos, apareció una señora, ella era joven, preciosa, parecía una muñeca de cristal, aquellos ojos atravesaban el alma al mirarte y la compasión que transmitía era lo más verdadero que había sentido nunca. Ella sólo y únicamente me dijo: - Ve con tu familia y ayuda a tu padre a trabajar, después, todos juntos abrid la bolsa de los dos panes que acabas de recoger en la iglesia. - Todo aquello resumiéndolo en pocas palabras; fue un momento de paz, inmensa paz... La niña fue corriendo y bailando y en esto, se dio cuenta de que podía mover las dos manos al compás de su tarareo, tenían la misma movilidad, había sido un milagro.


Fue entonces cuando llamó a la puerta y le abrió su madre. El padre estaba limpiando un objeto muy valioso por el cual le iban a dar 20 monedas, lo que es igual a comida para una semana. La niña, sonriendo, les unió a los dos en la misma habitación y abrió la bolsa de los dos panes, la que había recogido de la Iglesia. Sus padres no sé creían que estuviera desatando con las dos manos la cuerda que cerraba aquella bolsa. Sin palabras, procedieron al abrirla del todo. Dentro de ella había tres pepitas de oro y los dos panes. Ellos, sorprendidos, escucharon la historia de la niña, la escribieron y la mandaron a la iglesia. Desde entonces, ya que era 24 de enero, proclamaron oficialmente el día de la Virgen de la Paz.

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